Aquí hay una palabra ausente,
Ha volado la rosa extendida hacia el jardín
Donde juegan los niños.
¿De quién es esta angustia color amarillo?
Se ha roto el cristal que nos devolvía una imagen parecida
A los vientos y ha volado hacia su enmarañado bosque de arroyos.
Un caracol sube a la eternidad en la mañana celeste,
Frágil es la flauta del solitario pájaro que de lejos ve jugar
A los niños. Siempre es poeta
Aquel niño que juega con el agua:
El dolor iba a ser otra cosa,
La tarde iba a ser otra cosa,
El silencio iba a ser otra cosa,
El amor iba a ser otra cosa,
La rosa iba a ser otra cosa.
Solo hay descanso donde hubo mucho tiempo.
Todo está quieto como una mariposa.
La tristeza de las casas en el invierno no es la tristeza
Del perro amarrado a su azotea,
Hay un viento que se lleva a las nubes
Como pasajeros de signos, hacia un ocaso invisible.
No hay amor en los fríos objetos que rodean la sombra
Del cuerpo, la casa sería vacía si no fuese porque
De lejos se escucha ladrar al perro amarrado en la azotea,
Es como un fuerte llamado, casi humano.
Todo es como la corteza del árbol
Y como la tierra cansada de dar rumor cargado a la niebla,
Lentos pasos vienen y van como un negro gorgoteo
Revestido de distancia.
El ser pende de los cables y tiene un silencioso canto
Convertido en cristal.
Todo está quieto, pero pareciera que aquí hubo mucho ruido y fuego,
Pareciera que hubiese algo de batallas y de circos
En el charco y los chopos temerosos.